De cero a vender
En la cajaEl camino completo: instalar, crear la cuenta, conectar y empezar.
1. Crear la cuenta
En kizercode.com/registro: qué negocio tenés, cómo se llama, tu correo y una contraseña. Te llega un código de seis dígitos al correo, lo escribís, y ahí mismo te aparece la credencial de tu primera caja. Dos minutos y no hay que esperar a que nadie conteste.
Son catorce días de prueba y no se pide tarjeta. Si no te sirve, no hacés nada — no se cobra solo.
2. Instalar
Se baja el instalador desde la misma pantalla y doble clic. Siguiente, siguiente, listo. No hace falta instalar base de datos ni servidor: la caja se lleva la suya adentro, y por eso funciona sin internet desde el primer minuto.
3. El primer arranque
Pide lo mínimo para poder vender hoy: nombre del local y país (Honduras o Estados Unidos). El país decide si el impuesto va incluido en el precio de la carta o se agrega al final, así que conviene no equivocarse ahí.
Con eso ya se puede cobrar. El logo, el impuesto exacto, la carta y el equipo se cargan después, con el local abierto.
4. Conectar esta caja
En Ajustes → Cuenta de nube: se pega la credencial que te dio el registro, se elige QUÉ CAJA es esta (1, 2, 3…) y se toca conectar. Ahí mismo hace la primera sincronización y te dice si salió bien.
El número de caja importa solo si el local tiene más de una — pero se pone al conectar, no después: es lo que evita que dos cajas emitan la cuenta #47 el mismo día.
5. Cargar la carta
Desde el panel web, que es más cómodo que hacerlo en la pantalla táctil: categorías, platillos, precios y fotos. En quince segundos está en la caja.
Si ya tenías la carta en otro sistema, mandanos el archivo y la subimos nosotros.
6. Dar de alta al equipo
Cada quien con su PIN y su rol: mesero, cocina, cajero, dueño. Desde ahí, todo lo que se hace queda con nombre — quién abrió la cuenta, quién cobró, quién anuló.
Las actualizaciones llegan solas
Cuando hay versión nueva, la caja avisa arriba y se instala en segundos con un clic. No hay que volver a bajar el instalador ni pasar por cada local.
Una sola caja abierta a la vez
Si alguien hace doble clic en el ícono con el programa ya abierto, no se abre una segunda ventana: se trae al frente la que estaba.
Es a propósito. Dos ventanas sobre la misma base son dos numeraciones de cuenta corriendo a la vez y un corte que no cuadra.
El salón y las cuentas
En la cajaMesas o mostrador, según cómo trabaje el local.
Cada mesa es una tecla
Se ve cuántos platillos lleva, cuánto va y hace cuánto está abierta. De un vistazo se sabe qué mesa está por irse y cuál lleva veinte minutos esperando.
Sin mesas también
Si se atiende en mostrador, las cuentas van a nombre de la persona en vez de a un número de mesa. Se cambia en Ajustes y toda la caja se acomoda.
Cuentas para llevar y a domicilio
Cada tipo se marca al abrir la cuenta, y después se puede mirar cuánto vendió cada canal.
La cuenta se divide por persona
Cada renglón se le asigna a un asiento y al cobrar sale lo de cada uno. Sirve para la mesa de seis que paga por separado sin que nadie saque la calculadora.
Cobros parciales
Se puede cobrar una parte y dejar la cuenta abierta. Lo que falta pagar siempre se muestra aparte de lo que ya se pagó.
Tomar el pedido
En los dosLo que más veces se hace en la noche: tiene que ser lo más rápido.
Se busca como se piensa
Escribiendo 'pollo' o 'bal' aparece el platillo. Con un solo resultado, Enter lo agrega — se pide sin levantar la vista del teclado.
Botones grandes, pensados para el dedo
La pantalla táctil de la caja no tiene mouse. Todo lo que se toca seguido es grande y está donde llega el pulgar.
Notas por renglón
'Sin cebolla', 'término medio', 'aparte'. La nota viaja con el platillo hasta la comanda de la cocina.
El pedido también se toma desde el panel
Desde el teléfono o la computadora del dueño se arma un pedido igual que en la caja. Cae en la caja como solicitud y alguien de adentro lo acepta.
La cocina
En la cajaQue ningún plato se quede olvidado.
La comanda sale sola
Al mandar el pedido se imprime en la impresora de la plancha, o aparece en la pantalla del cocinero. O las dos cosas.
Semáforo por tiempo
Verde recién entrada, ámbar a los diez minutos, roja a los veinte. El cocinero no tiene que acordarse de cuál entró primero: lo dice el color.
'Listo' vuelve al salón
Cuando la cocina marca listo, la mesa se avisa en el salón. El mesero deja de ir a preguntar.
Cada estación ve lo suyo
Un platillo puede ir a cocina, a barra o a las dos. Cada pantalla muestra lo que le toca.
Cobrar y cerrar el turno
En la cajaLa parte donde un error se nota al día siguiente.
Efectivo, tarjeta, transferencia o mezclado
Una cuenta puede pagarse con dos métodos. El vuelto se calcula solo y se muestra grande, que es lo que se mira con la mano ocupada.
Las promociones se aplican solas
Si hay una promoción corriendo a esa hora y esa cuenta califica, aparece en el cobro con el descuento ya calculado. El cajero la toca; no la teclea ni se la tiene que acordar.
Se calcula en la caja con lo que ya tiene guardado, así que sigue funcionando aunque se caiga el internet.
Descuento a mano cuando hace falta
Para lo que no estaba previsto. Si hay una promoción aplicada, el descuento a mano se desactiva: sumar los dos sería descontar dos veces sin que nadie lo note hasta el arqueo.
Propinas, contadas
Se registra la propina de cada cobro, y el panel muestra cuánto le toca a cada mesero, cuánto quedó en efectivo y cuánto entró a la cuenta del negocio y hay que devolver.
El corte cuadra con la gaveta
Al cerrar el turno se cuenta lo que hay y la caja dice si sobra o falta, separado por método de pago.
Atajos y avisos
En la cajaLo que hace que ocho horas seguidas se sientan distintas.
F2 cobra, F3 busca
Alt + 1 a 8 cambia de pestaña, F9 bloquea la caja, Esc cierra lo que esté abierto y F1 muestra la lista completa.
Mientras se escribe en un campo, los atajos no se disparan. Salvo Esc, que siempre sale.
Suena cuando entra un pedido
Un pedido del QR o del panel hace sonar una campana y muestra un aviso en cualquier pestaña de la caja, no solo en el Salón.
Suena una vez por pedido nuevo y recuerda cada tres minutos mientras siga esperando. Se puede silenciar desde el mismo aviso.
Bloqueo por persona
Cada quien entra con su PIN y la caja se bloquea al salir. Lo que hizo cada uno queda con su nombre: quién abrió la cuenta, quién cobró.
Roles
Mesero, cocina, cajero, dueño. Cada rol ve solo sus pantallas — la cocina abre directo en la suya y no tiene por qué ver las ventas.
La pantalla del cliente
En la cajaPara las cajas de doble pantalla.
El cliente ve lo que le están cobrando
En la segunda pantalla aparece el detalle mientras se arma el pedido, con el logo del local. Al cobrar muestra el total y el vuelto.
Se conecta sola
Si hay un segundo monitor, la caja lo detecta y abre ahí su ventana. Si no hay, no molesta a nadie.
Pedido por QR en la mesa
Lo ve el clienteEl comensal escanea, ve la carta y manda su pedido.
Se prende desde Ajustes del panel
Un interruptor y listo. De ahí sale un botón que imprime los carteles para pegar en las mesas, uno por mesa.
Cada cartel sabe su mesa
El número de mesa va adentro del código, así el pedido llega con la mesa puesta y nadie tiene que acordarse de escribirla.
Lo que ve el comensal
La carta con fotos y precios, arma su pedido, pone su nombre y lo manda. No paga por ahí: paga en la mesa como siempre.
Nada llega a la cocina sin que alguien lo mire
El pedido cae en la caja como solicitud, marcado 'del QR'. Alguien de adentro lo acepta y ahí recién nace la cuenta.
Es a propósito: entre el teléfono de un desconocido y la comanda del cocinero tiene que haber una persona del local.
El código se puede cambiar
Si un local siente que el código ya circuló demasiado, se cambia de un botón y los carteles viejos dejan de servir en el acto.
Los precios no vienen del teléfono
Del teléfono viaja qué platillo se pidió; el precio lo pone el servidor con la carta del local. Cambiar un número en el navegador no cambia lo que se cobra.
Promociones
En el panel webSe arman una vez y la caja se acuerda todas las noches.
Tres formas
Porcentaje ('20% menos'), rebaja fija ('L 50 menos') o 2x1 ('por cada dos iguales, una gratis').
Sobre qué aplica
Toda la cuenta, una categoría entera o platillos sueltos elegidos a mano.
Cuándo corre
Días de la semana, franja de horas, fecha de fin y mínimo de cuenta. El almuerzo de lunes a viernes de 11 a 3, el 2x1 de los martes.
La franja puede cruzar la medianoche: de 22:00 a 02:00 funciona como uno espera.
Se prende y se apaga
Una promoción se puede dejar armada y apagada, lista para prender el día que toque.
Insumos, recetas y costos
En el panel webPara saber a qué platillo hay que subirle el precio antes de perder plata.
La lista de lo que se compra
Cada insumo con su unidad de compra y lo que cuesta: la libra de carne, el litro de aceite. Con foto, para reconocerlo entre cuarenta parecidos.
Se carga del archivo que ya tienen
Un CSV, un Excel o la exportación de Clover se sube y la IA dice qué columna es cuál — aunque los encabezados estén en inglés y haya dos columnas de plata.
Lo que vuelve es una propuesta: se revisa fila por fila y se corrige antes de guardar. Los nombres que ya existen se actualizan en vez de duplicarse.
La receta de cada platillo
Cuánto lleva de cada insumo. De ahí sale lo que cuesta hacerlo, calculado y no estimado.
El aviso de a quién subirle
Sube la libra de carne y sube el costo de los tres platos que la llevan. El panel muestra cuáles se quedaron cortos de margen y a qué precio quedarían para dejar lo que el dueño quiere.
Si un platillo se está vendiendo por debajo de lo que cuesta, eso se dice con todas las letras.
Los números del negocio
En el panel webVenta menos costo menos planilla menos gastos: lo que de verdad quedó.
La cuenta completa, en orden
Venta, lo que costó la comida, lo que deja, la planilla, los gastos, y el número final. Leído de corrido como lo hace un dueño con un papel.
Gastos del local
Alquiler, luz, compras, mantenimiento, impuestos. Con la fecha del gasto, no la del día que se cargó.
Dice de qué no está seguro
Si solo la mitad de lo vendido tiene receta cargada, o si no hay gastos del período, lo avisa debajo del resultado en vez de mostrar un número que se ve completo y no lo es.
La propina va aparte
Pasa por la caja pero es de quien atendió. No se suma a la venta ni a la ganancia.
Ventas por día, por hora y por mesero
Qué día flojea, a qué hora se llena y quién vende más. Y qué platillo deja más plata, que casi nunca es el que más se vende.
Equipo y planilla
En los dosEl reloj lo lleva la caja; la planilla se arma en la web.
Entrada y salida en la caja
Cada quien marca su turno con su PIN. Las horas se suman solas.
La planilla se arma en el panel
Se elige el período y salen las horas de cada uno con su tarifa. Se le agregan ajustes —horas extra, adelantos, descuentos— y se cierra.
Una planilla cerrada queda congelada: lo ya pagado no cambia porque después se corrija un turno o suba un sueldo.
Los turnos abiertos no se cuentan
Un turno sin cerrar no tiene duración todavía. Contarlo 'hasta ahora' haría que el número cambie cada vez que se recarga.
Clientes
En los dosPara el que viene todas las semanas.
Su ficha
Cuántas veces vino, cuánto gastó, su ticket promedio y qué pide siempre.
Su precio
Un cliente puede tener precios negociados distintos a los de la carta. La caja los aplica sola cuando la cuenta va a su nombre.
'Lo de siempre'
El pedido que repite queda guardado y se carga de un toque.
Datos para la factura
RTN o Tax ID guardados, para no volver a pedirlos cada vez.
Facturación
En los dosComo la pide cada país, sin configurar nada raro.
Honduras
ISV incluido en el precio de la carta, CAI y rango del SAR, correlativo que avanza solo y aviso cuando el rango se está por acabar.
Estados Unidos
Sales tax que se agrega al final y no va adentro del precio, con la tasa del local.
Impuesto por platillo
Un platillo puede pagar una tasa distinta —o ninguna— si en ese país corresponde.
Todo en el panel
Las facturas emitidas, con sus totales y su desglose, exportables a CSV para la contadora.
El panel web
En el panel webEl restaurante desde el teléfono, sin estar parado en la caja.
Se entra desde cualquier lado
Navegador de la computadora o del teléfono. En el teléfono está armado como aplicación: las pestañas abajo, al alcance del pulgar.
El asistente
Se le pregunta en español —'¿cuánto vendí ayer?', '¿qué platillo deja más?', 'armá un pedido para llevar'— y contesta consultando los datos del local, no inventando.
Exportar a CSV
Ventas, facturas, insumos, gastos y planilla se bajan como archivo para abrir en Excel.
Logo y colores
El logo se sube y sale en la caja, en la cuenta impresa y en la pantalla del cliente. El panel se puede poner en blanco y azul, en brasa o en papel.
Se ve si la caja está hablando
Arriba dice hace cuánto que la caja sincronizó. Si está sin internet, lo que se edite queda guardado y le llega apenas vuelva.
Sincronización y trabajar sin internet
En los dosLa promesa que sostiene todo lo demás.
Se vende igual sin internet
La caja tiene todo adentro: la carta, los precios, los clientes, las promociones. Se corta la señal y se sigue cobrando como si nada.
Cuando vuelve, se pone al día sola
Lo que se vendió sube y lo que cambió en el panel baja. Nadie tiene que apretar nada.
Qué baja a la caja
La carta, las categorías, los clientes y sus precios, el equipo y las promociones. Todo lo que hace falta para cobrar.
Qué se queda en la web
Los insumos, las recetas, la planilla y los gastos. Al que está cobrando no le sirve saber cuánto salió el alquiler, y la caja no tiene por qué llevar adentro los números del negocio.
Dos o más cajas en el mismo local
Comparten la carta, los clientes y las promociones. Cada una lleva su propia numeración de cuentas para que el corte de cada una cuadre por separado.
Cada caja necesita su propia credencial Y su propio número de caja en Ajustes. Si dos quedan con el mismo número, las dos emiten la cuenta #47 y ningún corte cuadra.
Cómo saber si está sincronizando
El panel dice hace cuánto habló cada caja, y la caja tiene su propio indicador. Si estuvo sin internet, muestra cuántos movimientos tiene pendientes de subir.
La hora de la computadora importa
Las ventas se guardan con la hora de la máquina que las hizo. Si ese reloj está mal, los reportes salen mal y la subida se puede trabar. Tenelo en 'Establecer la hora automáticamente' en Windows.
La caja se defiende sola: si detecta una fecha imposible la corrige y vuelve a mandar lo que hubiera quedado trabado. Pero el reloj hay que arreglarlo igual, o vuelve a pasar.
Cambiar de computadora
Se instala en la nueva, se pega la misma credencial y baja todo de la nube. La vieja se desconecta desde el panel para que deje de contar como caja activa.
Antes de dar de baja la vieja, dejala sincronizar una última vez: lo que no subió vive solo en ese disco.
Pedidos que entran de afuera
En los dosDel QR, del panel o del asistente: todos pasan por el mismo lugar.
Llegan como solicitud
No nace una cuenta ni sale nada a la cocina hasta que alguien de adentro lo acepta. Aceptarlo crea la cuenta con su número.
Se puede rechazar
Un pedido que entra a las once de la noche con la plancha apagada se rechaza. No se cocina solo porque llegó por internet.
Se ve de dónde vino
'Del QR' se marca distinto de los que cargó alguien de adentro: ese lo mandó un desconocido y conviene mirarlo antes de pasarlo.
Se puede corregir antes de aceptar
Mientras esté pendiente, se le cambian renglones desde el panel. Después ya es una cuenta con comida en el fuego.
Tu cuenta y el pago
En el panel webCómo empieza, cuánto dura la prueba y cómo se paga después.
La cuenta la creás vos
En kizercode.com/registro, en dos minutos: tus datos, un código de seis dígitos al correo, y ahí mismo la credencial de tu primera caja. No hay que esperar a que nadie conteste.
Catorce días de prueba, sin tarjeta
Con todo adentro: panel, nube, asistente y QR. Si no te sirve, no hacés nada — no se cobra solo.
Reportar el pago
Desde tu panel, en Suscripción: transferís a la cuenta que te muestra ahí y subís la foto del comprobante. Lo confirmamos y tu cuenta sigue andando.
Si se te vence antes de pagar, la caja NO deja de vender: sigue cobrando sin internet y guarda todo. Lo que se corta es la sincronización, hasta que se regularice.
Más cajas
Cada caja necesita su propia credencial. Se generan desde el panel, y cada una lleva su número para que los cortes no se pisen.
Preguntas de siempre
- ¿Necesito internet para vender?
- No. La caja funciona completa sin señal: cobra, imprime la comanda, aplica promociones y cierra el turno. Cuando vuelve el internet sube todo solo.
- ¿Sirve si no tengo mesas, atiendo en mostrador?
- Sí. Se apagan las mesas en Ajustes y las cuentas pasan a ir a nombre de la persona. Toda la caja se acomoda a eso.
- ¿Cómo consigo la cuenta?
- La creás vos en kizercode.com/registro, en dos minutos: dejás tus datos, te llega un código de seis dígitos al correo, lo escribís y ahí mismo te aparece la credencial de tu caja. Catorce días de prueba, sin tarjeta.
- ¿Cómo pago cuando se termina la prueba?
- Desde tu panel, en Suscripción: transferís a la cuenta que te muestra ahí y subís el comprobante. Lo confirmamos y listo. No se cobra solo ni te pedimos tarjeta antes de que decidas.
- ¿Puedo tener dos cajas?
- Sí. Comparten la carta, los clientes y las promociones, y cada una lleva su propia numeración de cuentas para que el corte cuadre.
- ¿Qué pasa si se apaga la computadora en medio de una cuenta?
- No se pierde nada. Todo lo que se toca queda guardado en el momento, no al final. Se vuelve a abrir y la cuenta está como estaba.
- ¿El pedido por QR le cobra al cliente?
- No. El comensal arma el pedido y lo manda; paga en la mesa o en la caja como siempre. El QR reemplaza al mesero tomando la orden, no al cobro.
- ¿Alguien puede meterme pedidos falsos por el QR?
- Todo pedido lo tiene que aceptar una persona del local antes de llegar a la cocina, y hay un tope de pedidos por teléfono. Si igual molesta, se cambia el código de un botón y los carteles viejos dejan de servir.
- ¿Cómo actualizo el programa?
- Solo. Cuando hay versión nueva la caja avisa arriba y se instala con un clic, en segundos.
- ¿Puedo pasar mis datos de Clover u otro sistema?
- La lista de insumos con sus costos se carga desde el archivo que exportes, y la IA acomoda las columnas. La carta se puede cargar desde el panel.
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